En un mundo globalizado, ¿en qué condiciones crecen los jóvenes? El reconocido sociólogo y politólogo argentino realiza un análisis sobre el sistema educativo, la desprotección de la juventud y la incidencia de la globalización en ellos. Reflexiona sobre el papel que deberían adoptar los gobiernos para que este fenómeno sea uniforme en todos los países y afirma: “No soy un globalifobico, como a veces dicen”.
Atilio Alberto Borón es Doctor en Ciencia Política egresado de
- F.R: ¿Cómo definiría hoy a la globalización?
-A.B: La globalización es un fenómeno muy complejo y antiguo. En la actualidad, ese proceso ha dado un nuevo salto favorecido por condiciones tecnológicas, que hacen a los medios de comunicación, a los transportes, y que tienen relación con la informática y la tecnología satelital. Hoy el mundo es más homogéneo, pero esa homogeneidad está limitada a ciertos sectores de la sociedad. Por ejemplo, hay estadísticas que muestran que si bien la televisión parece ser algo tan extendido en países como
F.R: ¿Cuál crees que es el mayor problema de la globalización?
A.B: Creo que la idea de un mundo globalizado donde todos viajan, cruzan las fronteras y están todos más o menos sintonizados en la misma onda es una idea que no tiene mucho que ver con la realidad. En Estados Unidos, uno puede pensar que si fuera tan globalizado como se dice todos tendrían pasaporte, pero lo tienen solo una mínima proporción de la población y que nunca salió de Estados Unidos, o que como máximo fueron a Canadá. El problema con la globalización ha sido fundamentalmente qué clases de respuestas dieron los gobiernos a estas nuevas realidades. Si dieron una respuesta que potenció las posibilidades de mejoras, las condiciones de vida de la gente, el abrirle más oportunidades a los jóvenes o no. Esto depende de los países, en algunos ocurrió y la globalización facilitó las cosas. Pero en muy pocos países, por ejemplo los del mundo escandinavo o el caso de Holanda. En otros en cambio, la globalización significó para los jóvenes pobreza, exclusión, marginación y pérdida de condiciones de vida. Con la globalización resulta que, un joven campesino en un país del África Negra, de repente se queda sin tener la minima posibilidad de seguir trabajando en el modestísimo empleo que tenia en el sector rural. Esto se debe a que con la apertura comercial lo que venía produciendo, ahora viene producido por otro país.
-F.R: ¿Cómo afecta la globalización en el desarrollo de los jóvenes?
-A.B: Para los jóvenes la globalización ha tenido un impacto diferencial. Depende mucho de la condición de la persona, de su situación social, económica, su apertura cultural y las habilidades que tenga. Para quien habla ingles es una oportunidad, para quien no, es una desgracia y el sector que lo habla es comparativamente minoritario. Incluso, dentro de
-F.R: ¿Existen medidas para uniformizar los efectos de la globalización?
-A.B: Es difícil, eso supone un acuerdo fundamental entre los gobiernos: poner como prioridad a las futuras generaciones, y los gobiernos no hacen eso. Si hay algo que señala la dinámica del Capitalismo moderno es la desprotección de la juventud. La juventud no tiene mucho espacio, no es objeto de cuidados especiales y no hay políticas realmente tendientes a protegerlos y decir “bueno, esta es la generación del recambio”.
F.R: Siendo totalmente distinta la juventud de una persona dependiendo el país en el que viva ¿Cómo se explican estas diferencias y cual sería el método ideal para evitar las disparidades en los distintos sectores del mundo?
- A.B: Esta es una opinión muy personal. Considero que se pueden evitar estas diferencias, pero esto supone dejar de lado lo que es el mecanismo de libre mercado como mecanismo ordenador de la vida social. Si se deja todo librado al funcionamiento del mercado no existe absolutamente ninguna manera de evitar esto. Se debería tener una lógica de funcionamiento social en donde el bienestar de la juventud, su preparación, y formación tenga una altura prioritaria en la elaboración de las políticas públicas. El problema es que esto no ocurre, entonces estos impactos tan fuertes a veces favorecen, pero muchas veces a la mayoría de la gente los desfavorece. No es que yo que sea un “globalifobico” como a veces se dice. La globalización tiene un costado bueno, pero esto supone por ejemplo que un joven argentino tenga las mismas posibilidades de perfeccionamiento que tiene un joven en Noruega, que tienen desde el jardín de infantes hasta que terminan el post doctorado, educación gratis y de calidad. No es que estoy en contra de la globalización, estoy en contra de éste modelo de globalización.
-F.R: Los jóvenes representan actualmente el 27% de la población mundial y se estima que para el 2025, la proporción baje al 23%. ¿Qué efectos tendría esta eventual notable disminución de jóvenes?
-A.B: A los países desarrollados esto les genera un problema gravísimo de sostenimiento de la población de la tercera edad y esto pone en crisis los sistemas jubilatorios. Para la gente joven, este creciente envejecimiento de la población plantea también un problema muy serio, ya que deben adquirir habilidades y capacidades para poder ingresar al mercado de trabajo, reemplazando a la población envejecida. Ellos tendrán que pasar a ocupar posiciones que en muchos casos requieren un nivel de preparación que no tienen, planteando problemas serios que tienen que ver por ejemplo con la expansión del sistema educacional. Una dificultad que se da en todos los países es la insuficiencia de las aulas para las clases. Esto es debido al enorme ingreso de gente joven que tiene que tener educación universitaria y no hay recursos suficientes.
-F.R: Con respecto a la educación obligatoria, ¿Hay realmente una toma de conciencia social sobre su importancia en los jóvenes y su incidencia en el futuro individual de crecimiento como país? ¿Qué sucede en Argentina?
-A.B: Hay mucha conciencia pero no hay acciones que correspondan con esta conciencia. Los gobernantes saben que la inversión en la educación es absolutamente esencial, pero tomando el caso de Argentina, nuestra inversión en la educación es muy baja en comparación a la que tienen países como Corea o Japón. En este sentido, la deuda educativa en nuestro país es muy grande y eso hace que mucha gente quede afuera del sistema En Argentina se calcula que hay aproximadamente 2 millones de jóvenes entre 18 y 22 años que están fuera del sistema universitario y fuera del sistema secundario y esto es un problema gravísimo. Esta situación puede revertirse si existen las políticas adecuadas.
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